Lacan y el Barroco de Luciano Luterau

 

Por Luis Prieto

 

           No hay comentario que escape a lo injusto. Por ese motivo estas palabras tienen el afán de convertirse en invitación, y claramente, en elogio.

No hay otro modo que festejar un libro que nos recuerda como analistas que la clínica no se reduce a la experiencia sino que reflexiona, y tensiona sus propios conceptos en cada discurso que escuchamos. Ahí tienen el legado lacaniano. Pero ese movimiento de formalización de la experiencia analítica tiene un recorrido. Luciano Luterau en su libro deconstruye para nosotros el interés ético sobre la estética barroca, en tanto que ese estilo es un método de lectura.

Aquello que importa –tergiversa, torsiona y transforma- Lacan del Barroco, permitió situar las dimensiones de lo que se jacta ser su único invento, a saber, el objeto a. La lectura nos sugiere que tal vez la revolución matemática de la teoría de conjuntos haya sido aventajada por el gesto del artista barroco. Esa salida del exterior referencial que dibuja el barroco, es la manera acabada de decir que no hay metalenguaje y aún más, que no hay Otro del Otro.

La operación crítica de Luterau nos muestra ese “salto” –que es un acto- en la enseñanza de Lacan cuando nos abre a las coordenadas clínicas de lo real como lo inconmensurable, dónde el borde nos lleva a un interior en el interior, o a un exterior en el exterior. El pliegue barroco es el método, es decir: el camino. ¿El camino a dónde? A esas trampas-para-ojos, esos artefactos, que llamamos cuadros, y que nos “enseñan” a indagar el alma humana.

Es el analista concernido en la estética, es lo que “abre” el Barroco: la participación del sujeto en el cuadro. El libro expone no sólo la secuencia de la argumentación lacaniana sino que invita una y otra vez a “ver” lo que se muestra, y advertir la mirada que se hurta. Siguiendo a Luterau, la imagen barroca como símbolo, esa imagen vuelta laberinto, nos mete en la vía tanto del desciframiento singular -recorrido que permitió a Lacan poner en jaque algunas nociones (sujeto de la representación, moi, y toda idea de percipiens unificado)- como también de pensar el esfuerzo de formalización de la experiencia del sujeto del inconsciente en cuanto tal.

 

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