Increíble

Mariano Blatt

 

El niño Stanton, Buenos Aires, 2007

 

Increíble, de Mariano Blatt. Tensión modal y la primacía de la escritura sobre la fotografía.

Por Matías Laje

 

1

La lengua española dispone dos modos verbales para ofrecer, desde la enunciación, una aproximación o un corte con el referente: el modo indicativo o el subjuntivo. Se distribuye así, entre otros usos, esa diferencia entre lo que pasa, indicativo, y lo que el hablante quiere que pase, subjuntivo. En Increíble, primer libro de poemas de Mariano Blatt, publicado por El niño Stanton, hay una intersección entre dos conjuntos: el indicativo, el de lo que pasa, y el subjuntivo, el de lo que se quiere que pase. En dos lugares esto se ofrece en una enunciación deliberada: «Estoy escribiendo un libro, me dije, un libro sobre lo/ que está pasando pero más todavía sobre lo que hubiese/ querido que estuviese pasando», y «todo lo que digo es porque pasó o porque quise que pasara». Una intersección que no parecería dejar nada por fuera de sí.

Más allá de estos pequeños ejemplos, no hay un uso extendido del subjuntivo, lo que nos hace pensar que todos los elementos del conjunto subjuntivo pertenecen al indicativo, es decir que pasó todo lo que Blatt quería que pasase. Pero nos vamos a inclinar hacia otro lado, hacia una tensión. Estos dos enunciados que citamos al comienzo introducen una tensión modal en todo el poema. No le reprochamos a Blatt una falta de certeza sino que preferimos señalar que se aproxima del mismo modo a lo que pasa y a lo quiere que pase, y que ese modo Blatt no es indicativo ni subjuntivo sino que contiene a ambos, entonces es una unión donde un conjunto contiene a los otros dos. Y aún más, si los dos conjuntos de modos tienen los mismos elementos, y no queda ninguno por fuera de aquellos, podríamos decir que son uno solo. No tenemos cómo determinar a qué conjunto pertenece «Vientito a las siete de la tarde, cuando todavía tomamos/ mate pero ya pensamos en cerveza».

Quizá sea éste el pase de manos que garantiza el golpe de efecto de toda ficción: ocupar el espacio que queda entre el indicativo y el subjuntivo. Blatt, al borrar la diferencia entre ambos modos, o al situarse en esa diferencia misma, ocultándola, nos hace pensar desde dónde enuncia una poesía que narra.

 

 

2

Sabemos que los signos hablan de los signos, y no de las cosas. Sin embargo, en su función referencial, el signo puede acercarse a las cosas aunque no las toque. Increíble piensa que hay una diferencia entre la escritura y la fotografía en su relación con el referente: ahí donde la escritura invoca al referente, la fotografía lo desvanece. Estos dos lugares diferenciados desde donde dar cuenta de una experiencia del mundo se proponen de una manera más o menos explícita. Sobre la escritura tenemos: «en el/ momento en que iba a escribir que pasa una avioneta,/ pasa una avioneta.», y también «en el momento en que iba a escribir que tomaba mate/ tomo mate.». Sobre la fotografía, en cambio, dice: «Voy a sacar una foto del fin de/ semana del tigre, me digo a mí mismo; pero cuando/ alzo los ojos para verte ya no hay nadie, sólo alguien que termina de irse.». A la hora de pensar la relación siempre asintótica del signo con las cosas, Blatt se pronuncia a favor de la escritura: «Apunto la cámara pero cuando voy a sacar la/ foto pienso en lo que estoy tratando de describir».

 

Blatt en Internet:

www.fotolog.com/arrepentirse

www.myspace.com/increible_

www.fotolog.com/nebraskanevando

arriba

intercambio - staff - links